Desafiar los estereotipos cara a cara / Challenging Stereotypes Face to Face

Author: 
Rubén Gerardo, Youth Leadership Intern

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(Caption: Ruben Gerardo, Youth Leadership Intern, touring Washington DC with 2017 Colombian & Venezuelan delegation of Youth Ambassadors)

Durante el semestre de otoño de 2017, viajé desde mi universidad de origen en México para unirme al equipo de Liderazgo Juvenil de Partners of the Americas como pasante a través del Program de Pasantías Académicas del Washington Center.  Uno de los aspectos más destacados de mi experiencia en el equipo fue la oportunidad que tuve de conocer a la delegación de jóvenes embajadores (JE) de Colombia y Venezuela 2017. Su viaje en el programa comenzó con una semana de actividades de orientación en Washington, DC y dos semanas en las que el grupo se dividió en dos: un grupo fue a Arkansas mientras el otro fue a Tennessee. Ambas etapas del programa están llenas de actividades de intercambio cultural, liderazgo y servicio comunitario.

Estos jóvenes líderes de Colombia y Venezuela viajan a los Estados Unidos a vivir una experiencia inolvidable. Al menos, esa es la propuesta.​

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Esto es un poco de lo que, en mí, fueron los resultados de su influencia.

Antes de conocerlos, yo estaba en la posición en la que uno está cuando no conoce mucho de un país. Estás al tanto de algún número de noticias relacionadas al país, pero como no has tenido contacto te puedes sentir ajeno a esas cosas. En cierto sentido así estaba, informado hasta cierto punto, considerablemente ajeno.

Afortunadamente, al menos en mi experiencia, conocer personas de otras culturas es una oportunidad para terminar de romper estereotipos. Lo bello de esta oportunidad es que uno lo hace cara a cara.

Durante una de las primeras actividades de liderazgo, la Coordinadora Principal de Membresia y Desarollo Estrategio, Karen Guzmán, facilitó un ejercicio que nos desafió a todos a reflexionar sobre las diversas formas en que nos identificamos socialmente. Compartimos cómo nuestras identidades se vuelven visibles o se sienten más profundamente en diferentes momentos y cómo impactan las formas en que otros nos perciben o nos tratan. Paola, una de los jóvenes embajadores, compartió que quería mostrar a los demás que las personas de su país sonríen y que son personas felices a pesar de sus dificultades.

Más adelante en la semana, Carlos, uno de los mentores de los jóvenes embajadores, me dijo que aprender a jugar Ultimate Frisbee con los JE mientras estaba en el National Mall por primera vez fue uno de los mejores momentos de su vida. Estaba extasiado y dijo que se sentía privilegiado de tener un papel fundamental en una experiencia que estaba dando forma a las vidas de los jóvenes líderes que fue elegido para acompañar y ser mentor.

Al final de la semana,  mientras nos reuníamos y cantábamos en la sala de conferencias de Partners, donde innumerables delegaciones de jóvenes líderes se conocían y se unían, lo entendí.

Paola quería enseñarle a los demás esa parte que no se puede describir de las culturas, la parte que se tiene que vivir, la parte que te hace sentir que un lugar es tu hogar.

Del corto tiempo que pasé con los jóvenes embajadores, pude conocer un grupo de jóvenes adorables y maravillosos, luchadores y sobrevivientes de sus penas y limitaciones. Verdaderos triunfadores. Aprendí de dos países llenos de música bella, gente preciosa y corazones cálidos. Aprendí que Colombia y Venezuela son más que sus dificultades, son mucho, mucho más.

La misión de Partners of the Americas es conectar personas y cambiar sus vidas. Los Jóvenes Embajadores me enseñaron que tan simple pero complicado es eso. Todo se trató de trabajar muy duro para poder armar un momento que, ojalá, fuera positivamente determinante para la vida de alguien. Y para todos los involucrados, lo fue.

 

During the 2017 fall semester, I traveled from my home university in Mexico to join the Partners of the Americas Youth Leadership team as an intern through the Washington Center’s Academic Internship Program.  One of the main highlights of my experience on the team was the opportunity I had to meet the 2017 Colombian and Venezuelan delegation of Youth Ambassadors (YAs). Their journey on the program began with an orientation week in Washington, D.C. and two weeks in which the group split in two: one group goes to Arkansas and the other goes to Tennessee. Both stages of the program were filled with leadership, knowledge, skills and cultural exchange activities.

These young leaders from Colombia and Venezuela traveled to the U.S. to live an unforgettable experience. At least that was the purpose.​

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This is a little bit of what their influence had on me.  

Before meeting them, I was in the position in which one is in when you don’t know a lot about a country. You’re up to date with some news related to the country, but since you haven’t had contact you can feel alien to those things. In a sense, I was like that. Informed to a certain point but considerably alien to their reality.

Fortunately, at least in my experience, knowing people from other cultures represents an opportunity to break stereotypes. The beauty of this program is that you get to do it face to face.

(Caption: Ruben Gerardo, Youth Leadership Intern, facilitates discussion on leadership with 2017 Colombian & Venezuelan delegation of Youth Ambassadors)

During one of the first leadership activities, Campus Engagement Officer, Karen Guzman facilitated an exercise that challenged all of us to reflect on the various ways we identify socially. We discussed how our identities become visible or more keenly felt at different times and how those identities impact the ways others perceive or treat us. Paola, one of the Youth Ambassadors, shared that she wanted to show others that the people from her country smile and are happy people despite their difficulties.

Later in the week, Carlos, one of the Youth Ambassadors’ mentors, told me that learning to play Ultimate Frisbee with the YAs while on the National Mall for the first time was one the best moments of his life. He was ecstatic and said he felt privileged to play a fundamental role in an experience that was shaping the lives of the young leaders he was chosen to accompany and mentor. 

At the end of the week, while gathered around and singing in the Partners’ conference room, where countless delegations of young leaders met and bonded, I understood.

Paola wanted to show others that part of a culture that you can’t describe, the part that you have to live, the part that makes a place your home. She wanted others to see that.

From the short time that I spent with the YAs, I met a group of adorable and wonderful young people, fighters and survivors of their own sorrow and limitations. True victors. I learned about two countries filled with beautiful music, precious people and warm hearts. I learned that Colombia and Venezuela are more than their difficulties, they’re much more.

The mission of Partners of the Americas is to connect people and change their lives. The Youth Ambassadors showed me how simple yet complicated that mission is. It was all about working hard enough to plan for the moment you hope will determine someone’s life for good. And for all of us involved, including myself, it did.​​​​

 

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